Llorona Inspiration

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I painted the series of La Llorona because of the woman behind the legend. As children the story is told to us of a wicked old woman that takes children that are misbehaving. Her pain, as a woman, a mother, a human was something I needed to paint

In Mexico and in the Southwest of the United States there is famous legend of La Llorona. The story begins with a young native girl who was known among the villages for her beauty. The beautiful girl was seduced by a young, Spanish hacienda owner with whom she fell deeply in love and married. They had two children who filled her maternal heart with the content and happiness that only a young mother recognizes. However, her bliss was soon shattered when she was made aware that her beloved would be leaving her for another woman and taking the children away to live with him and his new Spanish wife in his hacienda.

Overcome by immense grief and driven to insanity, she decided that if she can’t have her babies, nobody can! With this rage she threw her two children in the roaring rapids of the arroyo. Instantly, after hurling her babies in the arroyo, she came to her senses. Running wildly along the arroyo’s path, she whaled “Mis hijos, mis hijos!” (My children, my children). She was heard in the villages for days in search of her children and was therefore known as “La Llorona” (crying woman).

The legend holds that some nights one can hear La Llorona still searching “Mis Hijos…!”

 
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Pinte la serie de La Llorona por la mujer detrás de la leyenda. De niños el cuento se cuenta de una mujer vieja, fea y mala que se llevaba a los niños que se portaban mal. Su dolor como mujer, como madre, como humana era algo que tenía que pintar.

En México y en el suroeste de Los Estados Unidos existe una leyenda famosa de “La Llorona”. El cuento empieza con una joven que fue conocida entre los pueblos por su belleza. La bella muchacha fue seducida por un joven Español, dueño de una gran hacienda, de quien ella se enamoró inmensamente y se casó. Tuvieron dos hijos que llenaron su corazón maternal de felicidad y satisfacción que solamente una joven madre reconoce. Sin embargo, su dicha pronto se derrumbó al saber que su amado la dejaría por otra y se llevara a sus hijitos a vivir con su nueva esposa Española en la hacienda.

Vencida por inmenso dolor y llevada a la locura, decidió que ¡si ella no podía tener sus hijitos, nadie podría! Con esta rabia arrojo a sus dos hijos en el las aguas rápidas del arroyo. Instantáneamente, después de lanzar sus bebes al arroya, ella volvió a sus sentidos. Corriendo locamente a la orilla del arroyo lloraba “Mis hijos, mis hijos”. Su llanto se escuchó por días en los pueblos por donde pasaba el arroyo, buscando sus hijos y así se conoció por La Llorona.

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